Teníamos la casa sola toda una fucking noche y ¿Qué se nos ocurre hacer? Invitar gente, obviamente; y no podemos evitar el deseo de tomar alcohol, cosa que nos lleva a decir "Vamos al kiosquito de acá a la vuelta, total está lloviendo torrencialmente y no pasa nada ¿No?" ¿Qué clase de Einstein hubiera imaginado que al volver del kiosquito con los chicos nos ibamos a quedar afuera de la casa porque no teníamos una llave? Tratar de todo, fue en vano. Nos creíamos el agente 007 arrodilladas en la puerta tratando de correr una puta perillita con una orquilla de pelo, nos sentabamos en el deck desganadísimas y al rato estabamos pegadas a la ventana de adelante llamando a los gatos que estaban cómodamente sentados en los sillones del living y nosotras cómodamente mojadas y tecnicamente encerradas en la entrada de la casa. El punto de delirancia era tal que nos decíamos ¿Y si fuera el flaco del Efecto mariposa? ¡Cómo me hubiese gustado haber prestado mas atención a las películas de James bond para saber cómo chota abrir una puerta! ¿Si me subo al techo? ¡Ah! Eso no es todo, Cami había dejado los Virginia slims arriba del escritorio, habíamos dejado la compu con la música a todo lo que daba y ¿que más podía pasar? El vecino Polo, el mismísimo que va a clases de salsa con el dueño de la casa y con el cual tiene una buena relación, sale de su casa en ese momento de la noche, viendo el panorama aterrador de la hija que había prometido quedarse adentro de la casa, de no estar con nadie más que con su mejor amiga y un por supuesto ya inimaginado tener alcohol en las manos, terrible. No sé si Polo le contó a George lo que pasó y que no estabamos necesariamente solas, es mi gran duda existencial. Esas cosas nos pasan a nosotras solas y me encanta tener esa clase anecdotas con vos, terrible yegua.

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La calesita esta en mis venas, placebo. Pusiste play y escuchás el ruido del reloj que, a la luz de la luna, da las veinticinco. ¡No! Miraste entre las ventanas, vidrio cerrado, la puerta parece abrirse, cuando jeremias te toca timbre y vos, que estás en el facebook, en tu silla te sobresaltás. no tengo idea, ni yo. Sé que parece simple, pero la caja de cigarrillos aun sigue cerrada. Tomaste las llaves, y con un gesto de angustia, agarraste la tetera. Ella contiene secretos, me dijiste. Ficción visual, compañero. Con un poco de picardía me animé a preguntarte mas sobre aquello que estaba mirando con curiosidad. ¡Agustiné! -Gritaste con entusiasmo con los ojos de quien mira la alegria de un neonato al comenzar a respirar. Por un instante, la contemplábamos. Y de un momento a otro, Jeremías ya estaba en la entrada, entendiendo todo lo que estabamos pensando, la tetera seguía en tus manos. Hizo un gesto obseno con una sonrisa pintándole la cara, jajá, el cual puedo repetir sin molestia alguna. Nos reimos, no cabía en el tacho de basura. La calle estaba desierta, y la luna tenia forma de pacman. Game over.



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