Supongo que todavía soy muy imbecil como para no presumir mi inocencia. La gente al principio es como uno cree que es, uno está seguro y apuesta toda su colección de miniaturas de bob esponja a que la persona es así, así y así: como uno sabe que es. bueno, mejor dicho cree saberlo. Uno, confiado le abre todas las puertas y le comunica cada detalle de lo que siente, y por supuesto la careta va a estar ahí desde el mejor hasta el peor momento, es más hasta el mismo te lo hace saber. Te salió el Monobingo, ¡Guau! te lo re merecés! (hijo de mil puta, yo necesito mucho más la plata que vos..). Se te murió la tortuga, No! Qué bajonaso.. pero debe estar en un lugar mejor la pobre Roberta.. mirá: si querés vamos y nos metemos a green peace, yo se que te encantan los bichos esos, te va a hacer bien, haceme caso (uy dios, este mogolico y su tortuga sorete me tienen los huevos al plato, ojalá que se halla ahogado en su propia materia fecal, animal del culo). La gente careta le hace un santuario a la mentira. GENTE MIERDA. Después te terminás dando cuenta de todo, te desepcionás, te da pena ese infeliz a dos caras. ¿Cómo no caí antes? ¡Oh rayos, batman! caiste bajo, bajísimo. dale.. dejate de joder y dejame vivir en paz.

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La calesita esta en mis venas, placebo. Pusiste play y escuchás el ruido del reloj que, a la luz de la luna, da las veinticinco. ¡No! Miraste entre las ventanas, vidrio cerrado, la puerta parece abrirse, cuando jeremias te toca timbre y vos, que estás en el facebook, en tu silla te sobresaltás. no tengo idea, ni yo. Sé que parece simple, pero la caja de cigarrillos aun sigue cerrada. Tomaste las llaves, y con un gesto de angustia, agarraste la tetera. Ella contiene secretos, me dijiste. Ficción visual, compañero. Con un poco de picardía me animé a preguntarte mas sobre aquello que estaba mirando con curiosidad. ¡Agustiné! -Gritaste con entusiasmo con los ojos de quien mira la alegria de un neonato al comenzar a respirar. Por un instante, la contemplábamos. Y de un momento a otro, Jeremías ya estaba en la entrada, entendiendo todo lo que estabamos pensando, la tetera seguía en tus manos. Hizo un gesto obseno con una sonrisa pintándole la cara, jajá, el cual puedo repetir sin molestia alguna. Nos reimos, no cabía en el tacho de basura. La calle estaba desierta, y la luna tenia forma de pacman. Game over.



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